FLORA INTESTINAL

abril 12, 2012 jose INFORMACION

Para algunos expertos la clave de nuestra salud reside en el intestino y los microrganismos que habitan en el, hasta el punto de que lo consideran las raíces del árbol llamado hombre y de su salud. Y es que mas allá de ser un órgano de absorción, el intestino es una parte relevante para la actividad del sistema inmune y los mecanismos de protección inespecífica, esto gracias a su acción bacteriana al estar regulada por una disponibilidad de substratos, pH, tensión de oxigeno y el equilibrio entre las mismas bacterias.

Durante el embarazo y hasta el momento de nacer, el tracto gastrointestinal es estéril y tiene una baja tensión de oxigeno, por lo que lo recibe a través de la placenta. En el recién nacido, al momento del parto natural recibe una inoculación a partir de la flora vaginal y gastrointestinal de la madre originándose así un tipo de flora inicial en donde las bacterias microaerofilas se encargan de regular la tensión de oxigeno para que puedan desarrollarse las anaerobias como son los lacto bacilos y bífido bacterias.

La leche materna, al ser amamantado el niño, hace en el intestino una estimulación para la colonización por medio de una flora muy especial, que primero tiene un predominio de Escherichia Coli y después de Bífido bacterias Lacto bacilos. Esta flora es la encargada de brindar la protección al lactante contra varias enfermedades como la diarrea aguda, impidiendo la proliferación de las bacterias patógenas.

Antes de los primeros 7 días de vida se puede considerar que la colonización y el estándar microbiano intestinal quedan plenamente establecidos y diferenciados, esta flora inicial llega a convertirse en un complejo conjunto de aproximadamente 400 o más tipos diferentes de microrganismos que trabajan en armonía y en equilibrio para el mantenimiento de la salud. El equilibrio que debe de haber entre las bacterias el intestino es aproximadamente del 75 al 85% de Bífido bacterias, 15% de Lacto bacilos y del 10 al 15% de bacterias patógenas. El intestino humano puede ser descrito como un complejo sistema microbiano, esta flora intestinal (microbiota) llega a pesar de 400 a 500gr, incluso hasta 1kg, y tiene una actividad metabólica global similar a la del hígado, actuando así como un órgano de intensa actividad, pero siendo mucho más diversa en funciones. Por esto, algunos autores la consideran como un órgano más.

Los pro bióticos son microrganismos vivos que cuando se suministran en cantidades apropiadas, proporcionan efectos beneficiosos para el organismo. Nuestro nivel de salud depende en gran medida de las condiciones de las bacterias beneficiosas y del control que estas sean capaces de ejercer sobre las patógenas. La mayor parte de estos microrganismos son los que se conocen como lacto bacilos y bífidobacterias.

En 1989 Fuller definió a lo que hoy llamamos prebióticos como : “Aquellos microrganismos vivos, principalmente bacterias y levaduras, que son agregados como suplemento en la dieta y que benefician al huésped mejorando el balance microbiano de su flora intestinal.

Para que un microrganismo pueda realizar esta función de protección tiene que ser estable en los procesos anteriores a la ingesta, tendrá que soportar la acidez del estomago y los procesos de digestión, para que pueda llegar vivo al intestino donde interactúa con la flora endógena, haciendo una colonización al intestino, estabilizando así la flora intestinal para impedir el aumento en el desarrollo de las bacterias patógenas, mejorando marcadamente nuestra situación nutricional ayudándonos a digerir la comida, produciendo las vitaminas esenciales, jugando papeles terapéuticos específicos importantes como en el caso de la diarrea, vaginitis, desordenes inmunológicos, estreñimiento, hipercolesterolemia, alergia alimentaria, etc. Por lo tanto estas bacterias tienen también propiedades inmunomoduladoras en la medida en que estimulan la producción de anticuerpos y refuerzan el sistema inmune.

El termino pro biótico fue introducido por Gibson y Roberfroid definiéndolos como “ingredientes alimentarios no digeribles de los alimentos que afectan beneficiosamente al huésped estimulando de forma selectiva el crecimiento y la actividad de un limitado grupo de bacterias en intestino y de este modo mejora la salud del organismo hospedador”. Se trata de sustancias mayoritariamente de origen vegetal que estimulan el crecimiento y la actividad de especies bacterianas beneficiosas para el organismo.

Al no ser digeribles por los jugos gástricos llegan intactas al intestino donde potencian la actividad de los organismos pro bióticos regulando las funciones de la flora intestinal, actuando además como antimicrobianos y anti cancerígenos.

Una vez que esa flora intestinal se ha instalado y se ha equilibrado, puede verse afectada negativamente por factores como el consumo de alimentos muy refinados, tratamientos con antibióticos, el estrés, entre otros. Por lo que es importante el mantener una ingesta adecuada de pros bióticos y prebióticos incluyéndolos en la dieta.

Algunos autores dicen que se tienen que consumir pro bióticos y prebióticos ya que son básicos para el buen funcionamiento intestinal y con ello obtener todos los beneficios, pero esto no es suficiente, hay que regular las condiciones del intestino para lo cual es muy importante el aporte de elementos básicos como son el calcio ionizado y el magnesio proveniente de una fuente orgánica, así como agentes proteicos y lácteos, razón por la cual sugerimos la ingesta permanente de Life Mix Kids pues es la mejor alternativa para el buen funcionamiento intestinal, superando a los con pro bióticos que hay en el mercado.


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